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Técnicas de injerto y poda

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Avanzando por el museo, a continuación, se recogen en imágenes las diferentes técnicas de injerto locales utilizadas. La primera, es la técnica de la púa, aparece representada en el libro abierto expuesto en la vitrina. La segunda de las técnicas más recurridas para el injerto es la técnica del ojo o de la yema, la cual muestra la fotografía. En el primer caso, hemos de preparar una púa afilada y simétrica (bien sea manualmente con el uso de una navaja o con una máquina de taller); en el segundo caso, por el contrario, hemos de cortar el brote de una yema, tal y como muestra la imagen, para a continuación, bien sea la púa o bien sea el brote de la yema introducirlo dentro del patrón americano.  Después, habrá que atar con rafia para evitar de esta forma el contacto con el aire y que de esta manera la planta agarre y brote.

 Se trata ésta, de una labor muy costosa, que requiere práctica y mucha pericia. Otra de las labores cruciales de campo, es la poda. La poda consiste en reducir tanto el número como la longitud de los sarmientos con el objetivo de que la vid produzca menos racimos, pero a su vez estos tengan más grosor y sean de calidad. 

Asimismo, la variedad de uva influye en el sistema de poda a elegir. Por ejemplo, la variedad albariña, produce en las varas más largas, esto es, produce a partir de la cuarta yema. Es labor del viticultor, saber qué variedad tiene delante, para en función de ello ejecutar el corte más adelante o más atrás respecto a la parte leñosa de la vid. La poda se realiza todos los años, teniendo lugar, a partir de diciembre la “poda de invierno” o “poda en seco” y en primavera, la “poda en verde”. La liberación de sarmientos y ramaje es fundamental para prolongar el tiempo de vida de la vid.